RECUPERAR LA ERMITA DE SANTIAGO DE LA NAVA

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RECUPERAR LA ERMITA DE SANTIAGO DE LA NAVA

Mensaje  camome el Vie 24 Ago - 18:17

LA NECESIDAD DE RECUPERAR LA ERMITA DE SANTIAGO DE LA NAVA

Hasta hace apenas unos años, ni siquiera conocíamos la existencia de una ermita dedicada a Santiago en la Nava, pero varios documentos históricos nos has llevado a redescubrir un paraje de extraordinaria belleza natural, a los pies de nuestra sierra y rodeado de un hermoso alcornocal.

Por las citas de los documentos históricos, sabemos que la ermita se encontraba en la Nava, en el camino de Puerto Mellado, y que era la más antigua de la aldea de Guadalmez, encontrándose ya en ruinas a mediados del siglo XVII. Gracias a esas referencias documentales, ahora también conocemos que era una construcción de piedra y ladrillo, y que poseía una pequeña espadaña con campana. La imagen de su titular, Santiago, era una escultura de piedra, que según Luis Mª Ramírez de la Casas Deza, fue llevada a la parroquia de San Sebastián de la aldea, aunque en la actualidad se encuentra desaparecida. También sabemos que todos los años, los guadalmiseños realizaban una procesión con la imagen, como apunta un documentos de 1619.

No hace mucho tiempo, han sido encontradas las ruinas de esa ermita, que se consideraba perdida, y como indicaban las fuentes, está en el mismo camino de Puerto Mellado, en La Nava. Es un edificio pequeño, de planta trapezoidal, con las paredes de piedra y cuatro pilares de ladrillo en su interior, rodeado por un pollete, también en piedra y con un solo vano (puerta), abierto al camino. Su estructura, sus características y su ubicación, diferentes a la del resto de edificios colindantes, muestran muy a las claras su función religiosa, y hacen de ella un curioso ejemplo de arquitectura tradicional de los siglos XV o XVI.

Es por ello, la importancia que tiene para Guadalmez recuperar esta vieja ermita, como instrumento para proteger y potenciar nuestro patrimonio histórico, tan castigado en épocas anteriores, y así mismo, recuperar uno de los parajes más bellos de nuestro municipio, ese tramo del antiguo camino de Puerto Mellado, en la Nava, con su esplendoroso alcornocal y sus abundantes fuentes.

Ante la situación económica actual, es difícil recibir subvenciones o ayudas por parte de las diferentes administraciones, por lo cual, este trabajo de recuperación tiene que ser acometido por los mismos vecinos, ya sea con su trabajo voluntario, o con pequeñas aportaciones económicas, aunque siempre será necesaria la colaboración de nuestro Ayuntamiento.

Otro tema es el de la sacralización del recinto por parte de la Iglesia, que no es muy propensa, en estos últimos años, a bendecir nuevos santuarios, aunque en este caso, estaríamos hablando de recuperar un recinto ya sacralizado hace siglos.

Esta es la propuesta para volver a recuperar este edificio histórico que forma parte de nuestra cultura y de nuestra identidad como pueblo. ¿Qué pensáis los demás? ¿Debemos intentarlo?.



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¿EL POR QUÉ DE LA UBICACIÓN DE LA ERMITA DE SANTIAGO?

Mensaje  camome el Vie 24 Ago - 18:18

¿EL POR QUÉ DE LA UBICACIÓN DE LA ERMITA DE SANTIAGO?

Salvo los casos de apariciones marianas, en los que la ermita se ha construido en el mismo lugar donde supuestamente se apareció la Virgen o fue hallada una imagen suya, y aquellos templos levantados en lugares estratégicos, la mayoría de las ermitas se han ido asentando en lugares frescos, aireados y con vegetación, para hacer más agradable la romería y el día de campo que acompaña a la mayoría de las festividades del santoral.

En el caso de Santiago de la Nava, cuya celebración es el 25 de julio, uno de los periodos más calurosos del calendario, es lógico que aquellos primeros guadalmiseños que levantaron su ermita en el siglo XV o XVI, lo hicieran en un lugar como la Nava, terreno lleno de fuentes, abundante en vegetación, y a los pies de la misma sierra, además de ubicarse en el camino más transitado de aquella época, el que unía la aldea de Guadalmez, con su villa matriz, Chillón.

El lugar es por ello el más idóneo para poder pasar un caluroso día de finales de julio, a la sombra de centenares alcornoques, junto a los aires de la sierra y el frescor de sus numerosas fuentes, que siguen manando aún en verano.

Si algún día se llegase a reconstruir la ermita de Santiago de la Nava, Guadalmez volvería a poder disfrutar de uno de los rincones más atractivos de su término, sobre todo en época estival, y aumentar en mayor grado sus potencialidades, con la plantación de más árboles, la construcción de pilas o piscinas naturales en sus fuentes y la recuperación medioambiental de aquel espacio. Una propuesta que nos deberemos plantear seriamente para poder ofrecer un recurso atractivo, al igual que la idea de recuperar la isla del Molino, en el río Guadalmez, dotando a nuestro pueblo de dos importantes polos de atracción para pasar la sofocantes tardes del verano.
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Re: RECUPERAR LA ERMITA DE SANTIAGO DE LA NAVA

Mensaje  camome el Vie 24 Ago - 18:20

LA ERMITA DE SANTIAGO DE LA NAVA

La más antigua de las tres ermitas que jalonaban el antiguo camino de Guadalmez a Chillón, por Puerto Mellado, parece ser que era la dedicada al Señor Santiago, pues ya a finales del siglo XVII se encontraba en ruinas, como lo atestigua una anotación de 1690 en el Libro de Cuentas de la Fábrica de la Iglesia:

“... item se cargan cien reales por los mismos en que se vendió una campana de la hermita del señor Santiago por estar hundida la hermita que la compró el obrero de Chillon...”

Aunque es probable, que incluso antes, la referida ermita ya estuviera abandonada, por lo que se puede deducir de un apunte del año 1655, en el que al enumerar los bienes de la Cofradía del Santísimo Sacramento, aparecen reflejados entre los mismos “...una sabana de Santiago...la lengua de la campana de Santiago...”. Es decir, por aquel año, la campana de la ermita no tenía su lengua ni existía motivación para repararla, situación que bien pudiera dar a entender el total abandono del templo.

Esta ermita se encontraba situada en la Nava, camino de la villa de Chillón, dando nombre con ello a aquel paraje que sería conocido como la Dehesa de Santiago de la Nava, y tras quedar en ruinas, la imagen del santo, que era de piedra, se trasladó a la Iglesia Parroquial de Guadalmez, donde aún se conservaba a mediados del siglo XIX. Aparece mencionada por vez primera en las Relaciones de Felipe II del año 1591, junto al resto de ermitas que existían en el señorío de Chillón:

“...hay otras ermitas muy devotas como son San Juan Baptista y Santiago y Santo Elifonso...”

Existe una gran probabilidad de que los restos de esta ermita se correspondan con los hallados hoy en día en el abandonado camino de Puerto Mellado, en La Nava, donde aún se pueden apreciar los cimientos de una construcción de planta pentagonal, con cuatro pilares de ladrillo en su interior, rodeada por un poyete, y construida toda ella en piedra y ladrillo.

Cada año, el día de su festividad, los vecinos de Los Palacios de Guadalmez realizaban una procesión con la imagen del santo, cuyos gastos ayudaban a costear con las cantidades sobrantes del importe de los 30.000 maravedíes que debían reunir, tras la venta de las hierbas, para el pago del Censo Enfitéutico por las tierras de la Vega de Valdesapos, a tenor de lo narrado en un documento de abril de 1619:

“... En las tierras que nuestro Señor tiene en término del dicho Lugar los cuales dijeron que los bienes los poseen en virtud de un titulo y Escritura de censo perpetuo que dijeron de que pagan a Vuestra Excelencia Treinta mil maravedis de tributo cada año... y que algunos años le sobran doce u trece mil maravedis y estos los distribuyen en las necesidades que se producen en comun y en la procesion que se hace del señor Santiago...”[/
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Re: RECUPERAR LA ERMITA DE SANTIAGO DE LA NAVA

Mensaje  camome el Vie 24 Ago - 18:21

POSIBLE ORIGEN TEMPLARIO DE LA ERMITA DE SANTIAGO DE LA NAVA

Nada conocemos del origen de la ermita de Santiago de la Nava, ni en qué siglo o por parte de quién, fue construida. De los restos que de ella se conservan y de algunos documentos del archivo parroquial, sabemos que se trataba de un pequeño templo de piedra y ladrillo, cubierto de teja y con una pequeña espadaña con campana. De planta trapezoidal u octogonal, en sus ruinas, aún son apreciables los cuatro pilares de ladrillo que había en su interior. Esta ermita custodiaba una imagen en piedra del apóstol Santiago, según Ramírez de las Casas Deza, que hoy en día está desaparecida, y ya en 1690 se encontraba en ruinas.

Gran devoción debieron tenerle los vecinos de la aldea, cuando dedicaban parte del dinero sobrante recaudado para el pago anual de la renta que tenían que pagar al marqués de Comares por la Vega de Valdesapos y los quintos a ella anexos, en cubrir los gastos que originaba la procesión anual que la aldea tributaba a Santiago el 25 de julio.

Por tanto, y ante tan escasa información, sólo podemos conjeturar sobre sus orígenes, pero hay tres datos bastante relevantes que bien podrían apuntar a una autoría de los míticos templarios.

Tras la conquista de la villa de Capilla en 1226 por Fernando III, con la ayuda de los templarios, éste dona las dehesas de Las Yuntas, Garbayuela y Piedra Santa a la orden templaria en 1236 para agradecerles su ayuda, y con ellas constituye la Orden del Temple una encomienda, la Encomienda de Caspilla. Hay muchas teorías sobre el carácter mágico de Piedra Santa y el interés de los templarios por esa tierra, y Santiago de la Nava se encontraba en los límites de esta dehesa y montaña de Piedra Santa, además de ser La Nava, un lugar rico en fuentes, elemento que tanto llamó la atención a estos monjes guerreros: el agua, las cuevas, las montañas. Otro dato curioso, es que a diferencia de la mayoría de las ermitas de los siglos XVI y XVII, cuyos imágenes solían ser de madera, la de Santiago de la Nava era una imagen de piedra, y por tanto, presumiblemente muy antigua. El tercer punto que abogaría por un origen templario de esta ermita es su propia estructura, es decir, esa extraña planta octogonal o trapezoidal, muy al gusto de las construcciones de la Orden del Temple.

Así por ello, el posible origen templario de esta ermita no es descartable, aunque luego fueran los vecinos de la aldea de Guadalmez, quienes siguieron manteniendo el culto en esta ermita y a este santo, pues se encontraba situada en un estratégico lugar, el camino que unía Guadalmez con su villa matriz, Chillón, poco antes de ascender por Puerto Mellado. .
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TALLA DE SANTIAGO DE LA NAVA

Mensaje  camome el Vie 24 Ago - 18:24

Talla artesanal de Santiago de La Nava, de madera de castaño policromada, figura original de 50 cms, realizada siguiendo los cánones románicos de la escultura sacra. Es una pieza única, de un colorido excepcional, muy adecuada para una ermita serrana, como lo es la antigua ermita de Santiago de la Nava.



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Re: RECUPERAR LA ERMITA DE SANTIAGO DE LA NAVA

Mensaje  Red Vision el Lun 27 Ago - 13:54

Para llevar a cabo una idea como esta se necesita la colaboración de mucha gente, y primero hay que entusiasmar a la gente con ello, antes de poner la primera piedra
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MAPA UBICACIÓN ERMITA DE SANTIAGO DE LA NAVA

Mensaje  camome el Lun 17 Sep - 14:09

MAPA UBICACIÓN ERMITA DE SANTIAGO DE LA NAVA



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HIMNO DE SANTIAGO DE LA NAVA

Mensaje  camome el Lun 17 Sep - 14:15



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EL CAMINO DE SANTIAGO DE LA NAVA

Mensaje  camome el Lun 15 Oct - 18:02

EL CAMINO DE SANTIAGO DE LA NAVA

Realizar la ruta del antiguo camino de Santiago de la Nava, no es solo una actividad física y saludable para nuestro cuerpo, sino también para nuestra mente y nuestro intelecto, porque andar por ese mismo camino es revivir parte de nuestra Historia y tradiciones. El camino de Santiago de la Nava transcurre por el antiguo camino que unía la aldea de Los Palacios de Guadalmez con su villa matriz, Chillón, a través de Puertomellado, y cuyo itinerario estaba custodiado por tres históricas ermitas, la de Nuestra Señora de los Remedios de la Gavia, la de Santiago de la Nava y la de Santo Domingo de Silos, lo que lo convertían en una auténtica Vía Sacra, en la que los habitantes de Guadalmez habían expresado su devoción y religiosidad. Pero así mismo es el camino que tomaron en 1516 el alcalde de Guadalmez, Diego Sánchez Rico, y su procurador, Juan Ruiz Izquierdo, junto a los vecinos Diego Núñez y Juan Alonso del Río, para recibir de manos del marqués de Comares, su señor natural, alcaide de los Donceles y Virrey de Navarra, la Carta de Censo Enfitéutico, piedra angular que sostendrá el futuro desarrollo de Guadalmez, ya que en ella, D. Diego Fernández de Córdoba y Arellano, cede la Vega de Valdesapos y los quintos a ella unidos, para siempre jamás a los vecinos y moradores de la aldea de Guadalmez, a cambio de un canon anual de 30.000 maravedís.

De ahí la importancia histórica, cultural y religiosa de este camino, donde el senderista puede volver a descubrir los magníficos parajes naturales por los que transita, así como el patrimonio cultural y la devoción religiosa que aquellos primeros habitantes de Guadalmez nos han legado.

Durante siglos, Guadalmez contó con una verdadera Vía Sacra (camino sagrado), en la que se situaban los principales testimonios religiosos de la época, y que coincidía con el camino más transitado de aquellos tiempos, el que unía a la entonces aldea de Los Palacios de Guadalmez con su villa matriz, Chillón. Ese camino no era otro, que el Camino del Puerto, como hoy lo conocemos, y esa vía sacra marcaba el calendario festivo y religioso de la antigua aldea.

En el centro de la aldea se levantaba la parroquia de San Fabián y San Sebastián, edificio del siglo XV y erigido nuevamente a finales del siglo XVI siguiendo las trazas de Hernán Ruiz III, y tomando ese camino de Chillón, a escasos cuatrocientos metros, el viajero se encontraba con la ermita de Nuestra Señora de los Remedios. Más adelante, en La Nava, a los pies de la sierra, se construyó la ermita de Santiago, y coronando el Puerto Mellado, era la ermita de Santo Domingo de Silos la que recibía al viandante.

La más antigua de ellas, parece ser que era la dedicada al Señor Santiago, pues ya a finales del siglo XVII se encontraba en ruinas, como lo atestigua una anotación de 1690 en el Libro de Cuentas de la Fábrica de la Iglesia:

“... item se cargan cien reales por los mismos en que se vendió una campana de la hermita del señor Santiago por estar hundida la hermita que la compró el obrero de Chillon...”

Aunque es probable, que incluso antes, la referida ermita ya estuviera abandonada, por lo que se puede deducir de un apunte del año 1655, en el que al enumerar los bienes de la Cofradía del Santísimo Sacramento, aparecen reflejados entre los mismos “...una sabana de Santiago...la lengua de la campana de Santiago...”. Es decir, por aquel año, la campana de la ermita no tenía su lengua ni existía motivación para repararla, situación que bien pudiera dar a entender el total abandono del templo.

Esta ermita se encontraba situada en la Nava, camino de la villa de Chillón, dando nombre con ello a aquel paraje que sería conocido como la Dehesa de Santiago de la Nava, y tras quedar en ruinas, la imagen del santo, que era de piedra, se trasladó a la Iglesia Parroquial de la aldea. Aparece mencionada por vez primera en las Relaciones de Felipe II del año 1591, junto al resto de ermitas que existían en el señorío de Chillón:

“...hay otras ermitas muy devotas como son San Juan Baptista y Santiago y Santo Elifonso...”

Cada año, el día de su festividad, los vecinos de Los Palacios de Guadalmez realizaban una procesión con la imagen del santo, cuyos gastos ayudaban a costear con las cantidades sobrantes del importe de los 30.000 maravedíes que debían reunir, tras la venta de las hierbas, para el pago del Censo Enfitéutico por las tierras de la Vega de Valdesapos, a tenor de lo narrado en un documento de abril de 1619:

“... En las tierras que nuestro Señor tiene en término del dicho Lugar los cuales dijeron que los bienes los poseen en virtud de un titulo y Escritura de censo perpetuo que dijeron de que pagan a Vuestra Excelencia Treinta mil maravedis de tributo cada año... y que algunos años le sobran doce u trece mil maravedis y estos los distribuyen en las necesidades que se producen en comun y en la procesion que se hace del señor Santiago...”

No hace mucho que los cimientos de esta ermita de Santiago de la Nava, han sido hallados en el referido paraje, y existe la motivación de volver a reconstruir este pequeño templo, muestra de la devoción religiosa de un pueblo, y la valorización de su patrimonio cultural y arquitectónico.

Respecto a la ermita de Santo Domingo de Silos, situada en Puerto Mellado, y por tanto muy cerca de la anterior, ésta no aparece mencionada en las Relaciones Topográficas de Felipe II, por lo que con toda probabilidad, se erigiese a principios del siglo XVII y que en el siglo XIX ya se encontraba en ruinas, según Pascual Madoz, quien asegura que su imagen, de piedra labrada, fue llevada a la parroquia de Chillón.

La tercera de estas ermitas fue la erigida en honor de Nuestra Señora de los Remedios, de carácter mariano, culto a la Virgen que se vio favorecido durante los siglos XVI y XVII gracias al impulso dado por la Contrarreforma frente a los planteamientos protestantes, potenciando la Iglesia con todas sus fuerzas, la devoción a María. Con la reforma protestante se llegan a cuestionar algunos dogmas relacionados con la Madre de Dios, y no es de extrañar por ello, que el culto a la Virgen María se utilizase como arma contra el protestantismo, ya que los teólogos católicos vieron en la figura de la Virgen a la vencedora de las herejías. El tema mariano aparecerá entonces con profusión en el arte, sirviendo como elemento catequizador de primer orden.

Si bien el lugar exacto que ocupaba la ermita nos es desconocido, por las descripciones y menciones de la misma, éste debía estar situado junto al pueblo, en el camino de El Puerto y pegado al arroyo de la Gavia. Así se desprende de un contrato del año de 1749, que señala:

“... una cerca inmediata a dicho Lugar (Guadalmez) que esta entre cercas por cima de el lindando con el callejoncillo que entra por bajo de la hermita de Nuestra Señora de los Remedios y con las primeras casas que están caidas...”

O en otros dos documentos similares, uno de 1764, y el segundo, cincuenta años más tarde, en 1797, en los que se añade:

“...cruzando desde lo alto del puerto que da vista a Guadalmes y siguiendo el camino que va de este pueblo (Chillón) a aquel Lugar (Guadalmez) que pasa por Nuestra Señora de los Remedios...”

“...bajo de un mismo cerco, este y el que se vende y por otra con callejón que entra de la Virgen y sale a la Dehesa...”

Como ocurriera con la ermita de Santo Domingo de Silos, ésta de Nuestra Señora de los Remedios no aparece tampoco en las Relaciones Topográficas de Felipe II, de finales del siglo XVI, y las primeras referencias escritas que tenemos sobre ella son del 5 de enero de 1655, fecha en la que Pascual Sánchez Romero, mayordomo de la Cofradía del Santísimo Sacramento y patrono de la ermita, interpone una demanda contra el albacea testamentario de Alonso Gallego, ya difunto, por la apropiación de los bienes de dicha ermita, cuando desempeñó el cargo de patrono de la misma:

“...En el Lugar de Guadarmes jurisdicion de la villa de Chillon en cinco dias del mes de marzo de mill y seis çientos y cinquenta y zinco años ante mi el infraescripto y testigos deste parecieron presente de una parte Pascual Romero patrono de la hermita y fabrica de Nuestra Señora de los Remedios y de la otra Juan Muñoz Piçarroso albacea testamentario de Alonso Gallego difunto, moradores en el dicho Lugar...”

Gracias al referido documento, sabemos que la construcción de la ermita es anterior al año de 1654, es decir, el año en el que Alonso Gallego fue patrono de la misma, y otro dato que vendría a corroborar la existencia de la ermita a principios del siglo XVII, será la necesidad de llevar a cabo una reforma en el templo en el año de 1678, debido al mal estado que por esas fechas presentaba. Las obras emplearon a un maestro albañil y tres peones y supusieron un coste de 266 reales, repartidos de la forma siguiente:

“... çien reales que se le dieron a un albañil por adereçar la hermita de Nuestra Señora de los Remedios.
- más nobenta y un real que se pago a tres peones.
- mas quinçe reales de traer la cal y arena
- mas quarenta y quatro reales que costo la cal
- mas diez y ocho reales de setenta y dos tejas...”

Si analizamos los materiales utilizados en la reconstrucción, se podría tener una idea de cómo debió ser la citada ermita, como un edificio de piedra, ya que en la anterior relación no se mencionan los ladrillos, unidas por argamasa de cal y techumbre cubierta de teja, sobre la que se levantaría una pequeña espadaña donde estaba colocada la campana de la ermita. Sabemos de su existencia, por que en 1695 se registra un gasto de 10 reales por aderezar la campana de la citada ermita: “... diez reales que costó el adereço de la campana de la hermita de Nuestra Señora de los Remedios...”. La construcción de la ermita y la devoción a la Virgen de los Remedios debió ser impulsada desde la Cofradía del Santísimo Sacramento, ya que los mayordomos de dicha Cofradía asumían también el cargo de patronos de la ermita, y era la propia Cofradía quien sufragaba los gastos de cera y aceite que se consumían en la ermita, así como quien se hizo cargo de los gastos de su reconstrucción en 1678. También en los inventarios de bienes de la Cofradía aparecen siempre mezclados bienes de Nuestra Señora de los Remedios, y son sus mayordomos quienes adquieran los vestidos de la Virgen, que en el año de 1655 contaba con uno de Damasco Blanco y tres años más tarde se adquirió otro nuevo.

Por lo que respecta al momento de su desaparición, lo más lógico es pensar que debió suceder a finales del siglo XIX, pues aún en 1865 aparecen referencias a la Virgen de los Remedios, como en el testamento que hicieron Joaquín Pizarro y Águeda Rayo, en el que se señala:

“mandamos que a la Virgen de los Remedios de esta aldea, que retocamos y vestimos a nuestra costa...”
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EL CAMINO DE SANTIAGO GUADALMISEÑO

Mensaje  camome el Mar 20 Nov - 14:59





EL CAMINO DE SANTIAGO GUADALMISEÑO

Guadalmez también cuenta con un Camino de Santiago, pero que no se dirige a Compostela, sino a su antigua ermita de Santiago de la Nava, a los pies de la sierra, un camino que durante los siglos XV, XVI, XVII y XVIII fue una auténtica “Vía Sacra” en la que se levantaron las ermitas de Nuestra Señora de los Remedios, Santiago de la Nava y Santo Domingo de Silos, en el itinerario que unía la entonces aldea de Guadalmes con su villa matriz Chillón.

El camino de Santiago comienza en la parroquia de San Sebastián, en el centro de la población, a una altura en torno a los 362 metros sobre el nivel del mar, y desde aquí tomamos la calle de Almadén hasta el camino de El Puerto, que en un primer tramo, discurre paralelo al arroyo de la Gavia, donde antiguamente se encontraba la ermita de Nuestra Señora de los Remedios. Pronto comenzará el ascenso a este puerto, que nos llevará de los 362 metros iniciales a alcanzar los 482 metros en lo más alto del puerto, a unos 2 kilómetros de distancia, y donde se levanta hoy día una pequeña capilla (Virgen del Puerto). Desde aquí continuamos por el camino recto que desciende hasta el arroyo de Los Muertos, volviendo a descender hasta los 416 metros, y pasaremos al lado de las abandonadas minas de cinc de Rafaelita-El Bombero, para comenzar nuevamente un ascenso hasta coronar el puerto de La Nava o de Santiago de 468 metros. Desde aquí, a nuestra izquierda, tendremos una bonita panorámica de la sierra y de las minas de Santa Catalina y Bombita.

Un nuevo descenso nos llevará a cruzar el arroyo de la Nava, para continuar ascendiendo de forma suave hasta el alcornocal y las viejas paredes de piedra de las antiguas huertas de la Nava. Apartándonos del camino de moderno, a nuestra derecha, seguiremos por el antiguo camino de Puertomellado, entre paredes de piedra y centenarios alcornoques, y por fin habremos alcanzado las ruinas de la ermita de Santiago de la Nava, en un bello paraje lleno de fuentes y exuberante vegetación. Si se continuase este viejo camino hasta Puertomellado, pasaríamos al lado de la antigua cantera de jaspe y de la desaparecida ermita de Santo Domingo de Silos.


UN POCO DE HISTORIA

Realizar la ruta del antiguo camino de Santiago de la Nava, no es solo una actividad física y saludable para nuestro cuerpo, sino también para nuestra mente y nuestro intelecto, porque andar por ese mismo camino es revivir parte de nuestra Historia y tradiciones. El camino de Santiago de la Nava transcurre por el antiguo camino que unía la aldea de Los Palacios de Guadalmez con su villa matriz, Chillón, a través de Puertomellado, y cuyo itinerario estaba custodiado por tres históricas ermitas, la de Nuestra Señora de los Remedios de la Gavia, la de Santiago de la Nava y la de Santo Domingo de Silos, lo que lo convertían en una auténtica Vía Sacra, en la que los habitantes de Guadalmez habían expresado su devoción y religiosidad. Pero así mismo es el camino que tomaron en 1516 el alcalde de Guadalmez, Diego Sánchez Rico, y su procurador, Juan Ruiz Izquierdo, junto a los vecinos Diego Núñez y Juan Alonso del Río, para recibir de manos del marqués de Comares, su señor natural, alcaide de los Donceles y Virrey de Navarra, la Carta de Censo Enfitéutico, piedra angular que sostendrá el futuro desarrollo de Guadalmez, ya que en ella, D. Diego Fernández de Córdoba y Arellano, cede la Vega de Valdesapos y los quintos a ella unidos, para siempre jamás a los vecinos y moradores de la aldea de Guadalmez, a cambio de un canon anual de 30.000 maravedís.

De ahí la importancia histórica, cultural y religiosa de este camino, donde el senderista puede volver a descubrir los magníficos parajes naturales por los que transita, así como el patrimonio cultural y la devoción religiosa que aquellos primeros habitantes de Guadalmez nos han legado.

Durante siglos, Guadalmez contó con una verdadera Vía Sacra (camino sagrado), en la que se situaban los principales testimonios religiosos de la época, y que coincidía con el camino más transitado de aquellos tiempos, el que unía a la entonces aldea de Los Palacios de Guadalmez con su villa matriz, Chillón. Ese camino no era otro, que el Camino del Puerto, como hoy lo conocemos, y esa vía sacra marcaba el calendario festivo y religioso de la antigua aldea.

En el centro de la aldea se levantaba la parroquia de San Fabián y San Sebastián, edificio del siglo XV y erigido nuevamente a finales del siglo XVI siguiendo las trazas de Hernán Ruiz III, y tomando ese camino de Chillón, a escasos cuatrocientos metros, el viajero se encontraba con la ermita de Nuestra Señora de los Remedios. Más adelante, en La Nava, a los pies de la sierra, se construyó la ermita de Santiago, y coronando el Puertomellado, era la ermita de Santo Domingo de Silos la que recibía al viandante.

La más antigua de ellas, parece ser que era la dedicada al Señor Santiago, pues ya a finales del siglo XVII se encontraba en ruinas, como lo atestigua una anotación de 1690 en el Libro de Cuentas de la Fábrica de la Iglesia:

“... item se cargan cien reales por los mismos en que se vendió una campana de la hermita del señor Santiago por estar hundida la hermita que la compró el obrero de Chillon...”

Aunque es probable, que incluso antes, la referida ermita ya estuviera abandonada, por lo que se puede deducir de un apunte del año 1655, en el que al enumerar los bienes de la Cofradía del Santísimo Sacramento, aparecen reflejados entre los mismos “...una sabana de Santiago...la lengua de la campana de Santiago...”. Es decir, por aquel año, la campana de la ermita no tenía su lengua ni existía motivación para repararla, situación que bien pudiera dar a entender el total abandono del templo.

Esta ermita se encontraba situada en la Nava, camino de la villa de Chillón, dando nombre con ello a aquel paraje que sería conocido como la Dehesa de Santiago de la Nava, y tras quedar en ruinas, la imagen del santo, que era de piedra, se trasladó a la Iglesia Parroquial de la aldea. Aparece mencionada por vez primera en las Relaciones de Felipe II del año 1591, junto al resto de ermitas que existían en el señorío de Chillón:

“...hay otras ermitas muy devotas como son San Juan Baptista y Santiago y Santo Elifonso...”

Cada año, el día de su festividad, los vecinos de Los Palacios de Guadalmez realizaban una procesión con la imagen del santo, cuyos gastos ayudaban a costear con las cantidades sobrantes del importe de los 30.000 maravedíes que debían reunir, tras la venta de las hierbas, para el pago del Censo Enfitéutico por las tierras de la Vega de Valdesapos, a tenor de lo narrado en un documento de abril de 1619:

“... En las tierras que nuestro Señor tiene en término del dicho Lugar los cuales dijeron que los bienes los poseen en virtud de un titulo y Escritura de censo perpetuo que dijeron de que pagan a Vuestra Excelencia Treinta mil maravedis de tributo cada año... y que algunos años le sobran doce u trece mil maravedis y estos los distribuyen en las necesidades que se producen en comun y en la procesion que se hace del señor Santiago...”

No hace mucho que los cimientos de esta ermita de Santiago de la Nava, han sido hallados en el referido paraje, y existe la motivación de volver a reconstruir este pequeño templo, muestra de la devoción religiosa de un pueblo, y la valorización de su patrimonio cultural y arquitectónico.

Respecto a la ermita de Santo Domingo de Silos, situada en Puerto Mellado, y por tanto muy cerca de la anterior, ésta no aparece mencionada en las Relaciones Topográficas de Felipe II, por lo que con toda probabilidad, se erigiese a principios del siglo XVII y que en el siglo XIX ya se encontraba en ruinas, según Pascual Madoz, quien asegura que su imagen, de piedra labrada, fue llevada a la parroquia de Chillón.

La tercera de estas ermitas fue la erigida en honor de Nuestra Señora de los Remedios, de carácter mariano, culto a la Virgen que se vio favorecido durante los siglos XVI y XVII gracias al impulso dado por la Contrarreforma frente a los planteamientos protestantes, potenciando la Iglesia con todas sus fuerzas, la devoción a María. Con la reforma protestante se llegan a cuestionar algunos dogmas relacionados con la Madre de Dios, y no es de extrañar por ello, que el culto a la Virgen María se utilizase como arma contra el protestantismo, ya que los teólogos católicos vieron en la figura de la Virgen a la vencedora de las herejías. El tema mariano aparecerá entonces con profusión en el arte, sirviendo como elemento catequizador de primer orden.

Si bien el lugar exacto que ocupaba la ermita nos es desconocido, por las descripciones y menciones de la misma, éste debía estar situado junto al pueblo, en el camino de El Puerto y pegado al arroyo de la Gavia. Así se desprende de un contrato del año de 1749, que señala:

“... una cerca inmediata a dicho Lugar (Guadalmez) que esta entre cercas por cima de el lindando con el callejoncillo que entra por bajo de la hermita de Nuestra Señora de los Remedios y con las primeras casas que están caidas...”.

O en otros dos documentos similares, uno de 1764, y el segundo, cincuenta años más tarde, en 1797, en los que se añade:

“...cruzando desde lo alto del puerto que da vista a Guadalmes y siguiendo el camino que va de este pueblo (Chillón) a aquel Lugar (Guadalmez) que pasa por Nuestra Señora de los Remedios...”

“...bajo de un mismo cerco, este y el que se vende y por otra con callejón que entra de la Virgen y sale a la Dehesa...”

Como ocurriera con la ermita de Santo Domingo de Silos, ésta de Nuestra Señora de los Remedios no aparece tampoco en las Relaciones Topográficas de Felipe II, de finales del siglo XVI, y las primeras referencias escritas que tenemos sobre ella son del 5 de enero de 1655, fecha en la que Pascual Sánchez Romero, mayordomo de la Cofradía del Santísimo Sacramento y patrono de la ermita, interpone una demanda contra el albacea testamentario de Alonso Gallego, ya difunto, por la apropiación de los bienes de dicha ermita, cuando desempeñó el cargo de patrono de la misma:

“...En el Lugar de Guadarmes jurisdicion de la villa de Chillon en cinco dias del mes de marzo de mill y seis çientos y cinquenta y zinco años ante mi el infraescripto y testigos deste parecieron presente de una parte Pascual Romero patrono de la hermita y fabrica de Nuestra Señora de los Remedios y de la otra Juan Muñoz Piçarroso albacea testamentario de Alonso Gallego difunto, moradores en el dicho Lugar...”

Gracias al referido documento, sabemos que la construcción de la ermita es anterior al año de 1654, es decir, el año en el que Alonso Gallego fue patrono de la misma, y otro dato que vendría a corroborar la existencia de la ermita a principios del siglo XVII, será la necesidad de llevar a cabo una reforma en el templo en el año de 1678, debido al mal estado que por esas fechas presentaba. Las obras emplearon a un maestro albañil y tres peones y supusieron un coste de 266 reales, repartidos de la forma siguiente:

“... çien reales que se le dieron a un albañil por adereçar la hermita de Nuestra Señora de los Remedios.
- más nobenta y un real que se pago a tres peones.
- mas quinçe reales de traer la cal y arena
- mas quarenta y quatro reales que costo la cal
- mas diez y ocho reales de setenta y dos tejas...”

Si analizamos los materiales utilizados en la reconstrucción, se podría tener una idea de cómo debió ser la citada ermita, como un edificio de piedra, ya que en la anterior relación no se mencionan los ladrillos, unidas por argamasa de cal y techumbre cubierta de teja, sobre la que se levantaría una pequeña espadaña donde estaba colocada la campana de la ermita. Sabemos de su existencia, por que en 1695 se registra un gasto de 10 reales por aderezar la campana de la citada ermita: “... diez reales que costó el adereço de la campana de la hermita de Nuestra Señora de los Remedios...”. La construcción de la ermita y la devoción a la Virgen de los Remedios debió ser impulsada desde la Cofradía del Santísimo Sacramento, ya que los mayordomos de dicha Cofradía asumían también el cargo de patronos de la ermita, y era la propia Cofradía quien sufragaba los gastos de cera y aceite que se consumían en la ermita, así como quien se hizo cargo de los gastos de su reconstrucción en 1678. También en los inventarios de bienes de la Cofradía aparecen siempre mezclados bienes de Nuestra Señora de los Remedios, y son sus mayordomos quienes adquieran los vestidos de la Virgen, que en el año de 1655 contaba con uno de Damasco Blanco y tres años más tarde se adquirió otro nuevo.

Por lo que respecta al momento de su desaparición, lo más lógico es pensar que debió suceder a finales del siglo XIX, pues aún en 1865 aparecen referencias a la Virgen de los Remedios, como en el testamento que hicieron Joaquín Pizarro y Águeda Rayo, en el que se señala:

“mandamos que a la Virgen de los Remedios de esta aldea, que retocamos y vestimos a nuestra costa...”


Será la riqueza y calidad de los manantiales que nos ofrece la sierra, los que llevaron a nuestros ancestros a elegir estas tierras montuosas para la instalación de las primeras huertas, antes de que éstas se trasladasen a mediados del siglo XX al valle, y más concretamente al paraje de Las Viñas. Así pues, durante siglos, las diferentes vegas del río se dedicaron a los cultivos cerealísticos, reservándose Las Viñas para el trabajo de las vides, y las huertas y árboles frutales fueron plantados al abrigo de la sierra y alimentados por sus manantiales.

En un documento de deslinde y amojonamiento de los términos de Capilla, Chillón y Almadén, del año 1781, ya aparecen mencionadas las huertas del Burraco, del Helechar, La Viñuela y del Contador, además de ser zona donde abundaban también las colmenas. Por ello, desde siglos, las frutas, verduras y hortalizas, así como la miel, que abastecían a la aldea de Guadalmez, era en La Nava donde maduraban, a la solana, cobijadas del frío ábrego, y fortalecidas por los rayos del sol.

Pero las entrañas de la sierra de Guadalmez no sólo han sido generosas en agua, también lo han sido en plomo, cinc y plata. Con la industrialización de Europa a lo largo del siglo XIX, en España volvió a resurgir una fiebre por la extracción de sus riquezas minerales que no se conocía desde la época de la dominación romana, y Guadalmez no fue ajeno a ello. Hasta este rincón olvidado entre Andalucía, Extremadura y Castilla La Nueva, llegaron ingenieros y operarios para horadar en su vientre los túneles que les permitieran hacerse con los tesoros que durante siglos estuvieron bajo la custodia de los “morgos”. Las minas de Santa Catalina, en los Rehundieros, fueron las primeras, y según nos cuenta Inocente Hervás y Buendía, en 1887 ya existían nueve casas de mineros y una población de 17 habitantes.

En estas minas se construyó un pozo principal de 125 metros y tres auxiliares, uno de ellos excavado junto a una pared rocosa, para el aprovechamiento de un filón de 200 metros de galena y esfalerita, minerales a los que acompañaban la pirita, calcopirita, bournonita, malaquita, piromorfita, siderita, cuarzo y óxidos de hierro.

A comienzos del siglo XX, estas minas de Santa Catalina, conocidas como Las Minas de Romero, van a experimentar un auge en su explotación, surgiendo nuevos pozos a su alrededor, como serán las minas de Bombita, registradas con el nº 6211, Rafaelita (6235), El Bombero (6212) y Solana de los Rehundieros, abandonándose los trabajos en todas ellas a lo largo de los años 30 del citado siglo, cuando la rentabilidad el mineral no compense los gastos de su extracción.

La mina Bombita fue registrada a principios del siglo XX a nombre del ingeniero Severiano Sánchez, aunque en el año 1909 pasó a ser propiedad de la sociedad murciana La Taurina Cartagenera, cuyo principal accionista era Hilarión Aguirre, propietario también de las minas El Bombero y Rafaelita. Para aprovechar el filón de plomo y cinc de la mina Bombita se excavó un pozo vertical de cinco plantas, y en la última, situada a 150 metros se llegó a profundizar hasta los 235 metros, abriéndose dos traviesas que cortaran el filón. Este pozo llegó a proporcionar hasta 4 kilos de plata por cada tonelada métrica. Al igual que en Santa Catalina, los minerales presentes en esta mina eran la esfalerita, galena, pirita, bournonita, piromorfita, calcopirita, siderita, malaquita, cuarzo y óxidos de hierro.

En la mina El Bombero se perforaron dos pozos, a los que se les puso el nombre de Manolo y Justina, pero fueron abandonados los trabajos al poco tiempo, por la escasez del mineral, y en la mina Rafaelita se llegó a construir un pozo de 50 metros, con pequeñas galerías, sin llegar a obtener mineral alguno.

Aunque abandonadas en los años 30, como se ha mencionado con anterioridad, en 1951 se llevaron a cabo trabajos de relavado de escombreras, que llegaron a cuantificar el volumen de escombros sacados de las minas de Santa Catalina en 8.300 metros cúbicos, y los de Bombita en 14.000 metros cúbicos.

En la actualidad, únicamente el núcleo urbano de Guadalmez es el que concentra el cien por cien de la población municipal, pero hasta la emigración de los años 60, parte de esa población estuvo diseminada en casas de campo, y sobre todo, a orillas de la sierra, en huertas y minas, que jugaron con ser pueblo, contando con “cantina”, y puesto de la Guardia Civil, así como un pequeño consultorio al que se desplazaba el médico titular de Guadalmez determinados días a la semana. También la sierra fue tierra de “maquis” durante los años 40. Aquí encontraron refugio y sustento varias partidas de milicianos “echados al monte” tras la Guerra Civil, y de aquello aún se cuentan innumerables historias y anécdotas.
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Re: RECUPERAR LA ERMITA DE SANTIAGO DE LA NAVA

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