D. LEANDRO F. NIÑO, MAESTRO DE GUADALMEZ

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D. LEANDRO F. NIÑO, MAESTRO DE GUADALMEZ

Mensaje  camome el Jue 11 Nov - 18:01

Había nacido D. Leandro Niño en la localidad ciudarrealeña de Villarrubia de los Ojos un 13 de marzo de 1857, y muy probablemente a partir de 1875 se encontraba ya como Maestro de primera enseñanza elemental en la aldea de Guadalmez, es decir, casi desde el mismo momento de terminados sus estudios, y donde permanecería el resto de su carrera profesional.

De talante liberal en cuestiones de enseñanza, aunque de moral conservadora, e imbuido en los planteamientos regeneracionistas de la época, que luchaban por hallar las causas de la decadencia de España, se tomó muy en serio su labor docente, como medida para poder sacar al pueblo llano del analfabetismo, y así lograr una sociedad mejor preparada, que pudiera trabajar para hacer de España un gran país. A tal grado llegaba su compromiso, que incluso en 1887 solicitó al Ministerio de Instrucción pública poder seguir como Maestro de Guadalmez, aunque el Concejo de la Aldea no tuviera dinero con que poder hacer frente a su sueldo:

“... El ilustrado Maestro de primera enseñanza, D. Leandro Niño, ha ofrecido regentar gratuitamente la Escuela de adultos de Guadalmez (Ciudad Real), en caso de que el Ayuntamiento no cuente con recursos para sostenerla...”

En el año de 1882 participó como ponente en el Congreso que sobre educación se celebró en Madrid, y allí coincidió con el político D. Segismundo Moret, vecino ocasional suyo de Guadalmez, cuando éste acudía a su Palacio de la Vega de San Ildefonso, en busca de la tranquilidad que su agitada agenda madrileña le negaba. Allí propuso que a los analfabetos se les debía enviar a las islas de Cuba y Puerto Rico, a aquellas mismas islas, donde veinte años antes, el 4 de julio de 1870, había sido abolida la esclavitud, siendo Ministro de Ultramar D. Segismundo Moret. Puede que aquí se precipitase D. Leandro en su afán por exterminar el analfabetismo del suelo patrio. Una década más tarde, en julio de 1892, volvió a participar, junto a miembros y rectores de universidades, ateneos, institutos e incluso el Ministro de educación brasileño, en el Congreso internacional pedagógico, de ámbito hispano-portugués-americano, celebrado nuevamente en Madrid. En ambos aparecía inscrito como Maestro de la Escuela pública de Guadalmez.

Por toda su labor en pro de la educación, y a propuesta del Ministerio de Fomento, con el aval del Marqués de Perales, fue reconocido con la Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica el 21 de octubre de 1895, impuesta por la misma reina regente, María Cristina, en nombre de su augusto hijo Alfonso XIII.

En 1897, vería la luz su obra “Tratado geográfico, estadístico y descriptivo de la provincia de Ciudad Real”, editada en un tomo encuadernado en rústica y de 164 páginas, en la que pretendió recopilar todo el conocimiento que sobre Ciudad Real y su provincia, pudiera ser de utilidad para sus estudiantes. Años más tarde, en 1905, la editorial Sucesores de J.M. Ruiz-Morote de Ciudad Real, publicará una segunda edición, reformada, notablemente ampliada y aprobada por Real Orden de 8 de junio de 1898 de 176 páginas, y que dedicará a su hermano, sacerdote, D. Florentino Niño. En ella no va a olvidar a su querido Guadalmez, del que escribirá en su edición de 1897:

“...Antes Palacios de Guadalmez, perteneciente al señorío del Marquesado de Comares, a una legua del antiguo y derruido castillo de Aznaharon y a quinientos setenta y cinco metros de elevación, forma límite con las provincias de Badajoz y Córdoba, o sea con Garlitos, Capilla y Peñalsordo de la primera y con Santa Eufemia y el Viso de la segunda, pasando el río de su nombre a trescientos metros de distancia y la vía férrea a quinientos; pero la estación de Pedroches que es la más próxima está a cuatro kilómetros, y a seis la de Belalcázar, aprovechando el telégrafo del Gobierno de la estación de Chillón, que está a una legua.

Al ser anejo de Chillón se instruyó expediente de segregación, en mil ochocientos ochenta y uno, por los muchos y buenos elementos de vida con que cuenta; pero faltándole solo tener los dos mil habitantes que exige el artículo segundo de la Ley Municipal, fue denegado por la Diputación.

En el año mil quinientos diez y seis, según escritura otorgada en el castillo de los Donceles, el Duque de Medinaceli le hizo donación de una magnífica dehesa, la que dividida en tres quintos se dedica, uno de ellos a labor todos los años y los otros dos a pastos, sin que sus vecinos tengan que pagar nada por esas labores.

A dos kilómetros de distancia empiezan las excelentes posesiones de la Vega de San Ildefonso, propiedad del Excmo. Sr. D. Segismundo Moret, cuyo señor, con su familia, pasa algunas temporadas del año en el suntuoso Palacio que en ellas tiene.

Guadalmez, cuyo origen data de la dominación árabe y que está defendido al Norte por elevados cerros, cuanta con ochocientos habitantes, los que se dedican a la agricultura, a la crianza de animales y a la caza.

Su Iglesia parroquial de San Sebastián, que hasta el establecimiento del Obispado de Ciudad Real, perteneció al de Córdoba, está servida por el Párroco, teniendo para la Instrucción primaria, una Escuela Elemental de niños y otra de niñas, establecidas en locales alquilados, que dejan bastante que desear...”


Otro de sus objetivos, junto a la mejora de la calidad pedagógica en la enseñanza, va a ser su lucha por acabar con la precaria situación de los mismos Maestros, y como ejemplo, el artículo “Cambio de Postura”, que publicó el 15 de junio de 1900 en la Gaceta de Instrucción Pública, en el que abogaba por los derechos de los Maestros sin escuela, o la petición que elevará en noviembre de 1909, al Ministerio de Instrucción pública, con la súplica de que se autorice por parte de éste el paso de los Maestros de 625 pesetas de sueldo a las sucesivas categorías, siempre que lleven quince años de servicios, tengan las oposiciones aprobadas y estén incluidos en el escalafón de la provincia por méritos.

Si bien, tuvo algunos problemas con la Junta de Instrucción Pública de Ciudad Real por sus métodos de enseñanza, no fue expedientado por ello, como le ocurrió tras la inspección a la que fue sometido en 1903, y que en mayo de ese mismo año, la propia Junta desechaba al no encontrar cargos para tal acusación:

“…Informar a la superioridad, de acuerdo con la Inspección, que no procede la formación de expediente gubernativo al Maestro de la Escuela pública de niños de Guadalmez, anejo de Chillón, D. Leandro Niño y Fernández Izquierdo, por no resultar cargos en su contra…”

Pero todos estos malentendidos debieron influir en la decisión del Consejo de Enseñanza Nacional, para que a una persona con su trayectoria pedagógica, su formación, su generosidad y su faceta de autor, se le desestimara en agosto de 1924 su instancia de ascenso o ascensos que por tales servicios y méritos le correspondiera, pese a haber sido nombrado a finales del siglo XIX como Caballero de la Real Orden de Isabel La Católica y otorgado el Diploma para el uso de la Medalla de Plata de S.M. el rey D. Alfonso XIII, honores que atestiguaban el reconocimiento que por parte del Estado se le atribuía.

Un frío 12 de diciembre del año 1930, cuando la monarquía alfonsina daba sus últimos estertores, y los españoles soñaban con los idealas de la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad, que traerían un pais más moderno y equitativo, moría, a los 73 años de edad, D. Leandro F. Niño y Fernández Izquierdo en su casa de la calle Martinez Anido nº 29 de Guadalmez, acompañado de su esposa, Doña Milagros Mayón Rojas, y de su criada Policarpa Sánchez. Sus ojos, que contemplaron el caos de la I República, no pudieron ser testigos de la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931 en la madrileña Puerta del Sol. Requiescant in pacem.


Carlos Mora Mesa
BIBLIOGRAFÍA:Mora Mesa, Carlos: “Guadalmez, de Manantial a Río. Un paseo por su Historia”. 2009
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Re: D. LEANDRO F. NIÑO, MAESTRO DE GUADALMEZ

Mensaje  camome el Vie 12 Nov - 13:45

Aunque, probablemente, D. Leandro Niño, sea la figura más importante de la historia de la educación en Guadalmez, no fue el primer maestro con el que contó la escuela pública, honor que correspondería, por los datos que hoy día se poseen, a D. Esteban Flores, que fue nombrado maestro de Guadalmez por el Gobernador provioncial el 10 de marzo de 1857, con un sueldo asignado de 2.000 reales.
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ACTAS DEL CONGRESO NACIONAL PEDAGÓGICO DE 1882

Mensaje  camome el Sáb 20 Nov - 2:53

Actas de las sesiones celebradas, discursos pronunciados y memorias leídas … notas, conclusiones. Congreso Nacional Pedagógico 1882 Madrid.
Primera Sesión Ordinaria, celebrada el 29 de mayo de 1882, bajo la presidencia del Excmo. Sr. D. Antonio Ros de Olano
TEMA: ¿Cuáles deben ser la organización y condiciones generales de la Educación Pública? ¿Deberá ser gratuita o retribuida; obligatorio o voluntaria? Disposiciones y medios que en todo caso deben adoptarse para difundir la educación en el pueblo y aumentar la asistencia de los alumnos a las Escuelas Primarias.
ACTA. Abierta la sesión a las dos de la tarde.
En Conclusiones (pág. 79) aparece el escrito de D. Leandro Niño
“… El profesor que suscribe, D. Leandro Niño y Fernández izquierdo, titular de Guadalmez, en la provincia de Ciudad-Real, tiene la honra de proponer a la Mesa la siguiente observación, para que la tome en consideración si lo juzga oportuno:
Defensor constante del establecimiento en nuestra patria de la enseñanza gratuita y obligatoria, por las grandes ventajas que reportaría a la sociedad en general, según he demostrado antes de ahora por medio de la prensa profesional, no dudo que, así como en la Ley de quintas se hace uso de rigor mandando a los desertores a extinguir el tiempo de servicio activo al ejército de Cuba o Puerto-Rico, con arreglo a la Real Orden de 31 de julio de 1866, así mismo debiera usarse de rigor con los que no supieran leer ni escribir, y declararlos soldados sin someterlos a ningún sorteo, estableciendo Academias en todos los regimientos, dirigidas por profesores nombrados al efecto, para que difundieran la instrucción entre ellos.
Ahora bien: si esto parecía demasiado riguroso, con los que fueran declarados soldados por efecto del sorteo debiera formarse la mitad del ejército de Ultramar sin someterlos a ningún otro sorteo más que al que se verificase entre los que carecieren de instrucción, si es que el número de éstos excedía de la mitad del ejército acordado.
Es verdad que cualquiera de estas dos formas se consideraría como medida demasiado coercitiva; pero no lo es menos que serían acaso las únicas que produjeran saludable efecto.
Madrid 29 de mayo de 1882
Leandro Niño…”
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Re: D. LEANDRO F. NIÑO, MAESTRO DE GUADALMEZ

Mensaje  camome el Sáb 20 Nov - 3:02

18 de Abril de 1906. Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.

Excmo. Sr. Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes

Excmo. Sr.
Si justas y dignas de atención y de concesión serán muchas de las peticiones que se hayan hecho y se hagan a V.E., con motivo del próximo y Regio enlace de S.M. el Rey Don Alfonso XIII (que Dios guarde) no consideramos menos justa, equitativa y necesaria la concesión de la que vamos a exponerle, pero no precisamente y solo como gracia por tan fausto acontecimiento, sino decretándolo como disposición oficial para ahora y para lo sucesivo.

Nos referimos, Exmo. Sr. A los Maestros que desempeñamos Escuelas con seiscientas veinticinco pesetas de dotación anual , los cuales estamos condenados a una especie de ostracismo perpetuo, si V.E. no viene, con una disposición oficial, a sacarnos de él.

Habrá acaso quien objete que las puertas de la oposición están abiertas para todos, pero nosotros podríamos probar que son muchas y de gran peso las razones que se oponen a esa objeción, no siendo la menor la falta de dinero para lo mucho que haya de gastarse hasta obtener Escuela por ese medio.

Cuando tuvo lugar en Barcelona “La Asamblea Pedagógica” presidida por el Exmo. Sr. Don Eduardo Vicenti, iniciador de ellas, el Vicerrector de la Universidad, Doctor de Benito, protestó enérgicamente de los cohechos que se practican en algunas oposiciones; y en aquella Asamblea también, el Sr. Fons, Director de la Escuela Normal de Sevilla, dijo que las oposiciones no servían para nada, por lo que pedía la supresión de ellas, añadiendo que para demostrar que conocía el sistema y sus defectos, manifestaba que había presidido casi todos los Tribunales, desde que era Director de la Normal expresada.

No creemos sea este el momento oportuno, ni el lugar apropiado para defender ni censurar esos ejercicios de la inteligencia, en el resultado mas o menos satisfactorio de los cuales, por tanto puede entrar la suerte en las lecciones que correspondan; y si hemos tocado de soslayo, respecto a ellas, la opinión de ilustradas personalidades, solo es como argumento a favor de nuestra petición, que consiste en que a los Maestros que estén desempeñando Escuelas de 625 pesetas de sueldo, se les conceda el ascenso a las de 825, con todos los derechos correspondientes a estas; exigiendo para ello determinadas condiciones, que pueden ser quince años de servicios, ser autor de alguna obra de primera enseñanza, aprobada por el Consejo de Instrucción pública (que son las condiciones que se exigieron a los Profesores interinos de Escuelas Normales, para darles la propiedad de sus cátedras) estar incluido, por mérito, en la primera o segunda categoría del escalafón, tener oposiciones aprobadas y aún hacer ejercicios de mejora de sueldo si se consideraba necesario, y conceder dicho ascenso al que reuniera uno de esos requisitos enumerados, con preferencia para los primeros lugares al que acumulase más de esos requisitos.

Los Maestros que desempeñan Escuelas de 625 pesetas en pueblos que, por el resultado del censo, suben a 825, tienen derecho, según las disposiciones vigentes, a seguir al frente de ellas, cobrando el nuevo sueldo, sin someterse a ninguna condición ni requisito ¿porqué no ha de reconocerse pues, a todos los que estén en ese sueldo de 625 el pasar a las de 825, siempre que reúnan alguna o varias de las condiciones antes expresadas? Por tanto Exmo. Sr. A.V.E. suplico que si considera justa la petición precedente, y puesto que ella no implica aumento alguno de gastos en el presupuesto de su departamento, antes disminuye el importe de dietas de Jueces de Tribunales, se digne concederla, no como gracia solamente, sino como disposición de carácter general, decretada para ahora y para lo sucesivo.=

Gracia especial que desea merecer el exponente para todos los que estén en condiciones de obtenerla y les convenga usar de ella.=

Guadalmez (Ciudad Real) 16 de Abril de 1906
Por sí y a nombre de varios Maestros
Leandro Niño
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Re: D. LEANDRO F. NIÑO, MAESTRO DE GUADALMEZ

Mensaje  camome el Sáb 20 Nov - 3:03

Entrada 2 de Abril de 1907. Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.

Excmo. Sr. Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes.
Excmo. Sr.

Al abrirse como se han abierto, en el ejército y guardia civil las escalas para dar facilidades a las clases de tropa, con el fin de que ascender puedan a graduaciones mas elevadas, se han reconocido por el Gobierno de S.M. que si la teoría enseña reglas, la práctica es la madre de ellas, siendo necesario como consecuencia lógica, conceder a ésta las recompensas a que es acreedora.

Al gestionar acerca de V.E., según leemos en la prensa, los Sres. Martorell y Nogueras, Maestros de la provincia de Lérida, la reforma de la actual provisión de Escuelas, en el sentido de que la tercera parte de las vacantes de 825 pesetas, que ahora haya, y de las que ocurran en lo sucesivo se den al ascenso entre Maestros de Escuelas de 625 pesetas, con oposiciones aprobadas, no han hecho nada mas que expresar una parte, aunque haya sido pequeña, de la aspiración de muchos miles de Maestros, que ansían esa reforma, pero con mayor elevación de miras y con mucha más amplitud, según después explicaremos, por considerarla así de reconocida justicia y necesidad.

Cuando tuvo lugar en Barcelona “La Asamblea Pedagógica” presidida por el Exmo. Sr. Don Eduardo Vicenti, iniciador de ella, el Vicerrector de la Universidad Doctor de Benito, protestó enérgicamente de los cohechos que se practican en algunas oposiciones; y en aquella Asamblea también, el Sr. Fons, Director de la Escuela Normal de Sevilla, dijo que las oposiciones no servían para nada, por lo que pedía la supresión de ellas, añadiendo que para demostrar que conocía el sistema y sus defectos, manifestaba que él había presidido casi todos los Tribunales desde que era Director de la Normal expresada.

No creemos sea este el momento oportuno ni el lugar apropiado para defender ni atacar esos ejercicios; y si hemos tocado de soslayo respecto a ellos, la opinión de ilustradas personalidades, solo es como argumento a favor de nuestra petición, que consiste en que se den al ascenso la tercera parte de vacantes de Escuelas de 825 pesetas de sueldo, con todos los derechos correspondientes a éstas, entre los Maestros de 625 pesetas, que reúnan una o varias de las siguientes condiciones: Quince años de servicios, como mínimo, en la enseñanza con votos favorables, ser autor de alguna o algunas obras de primera enseñanza, aprobadas por el Consejo de Instrucción pública (que son las dos condiciones que se exigieron a los profesores interinos de Escuelas Normales, para darles la propiedad de sus cátedras) estar incluido, por mérito, en una de las dos primeras categorías del escalafón, tener oposiciones aprobadas, y aún hacer ejercicios de mejora de sueldo, si se considera necesario, siempre que se reúna alguna o varias de las condiciones propuestas, ocupando los primeros lugares, naturalmente, los que reúnan mas de esas condiciones.

Los Maestros que desempeñan Escuelas de 625 pesetas, en pueblos que, por el resultado del censo suben a 825, tienen derecho, según las disposiciones vigentes, a seguir al frente de ellas, cobrando el nuevo sueldo, sin someterse a ninguna condición ¿porqué no ha de reconocerse, pues, a todos los que estén en ese sueldo de 625 el derecho de pasar a las de 825, siempre que reúnan alguna o varias de las condiciones expresadas? Por tanto Excmo. Sr. A.V.E. suplico que, si considera justa la petición precedente, y puesto que ella no implica aumento alguno de gastos en el presupuesto de su departamento, se digne concederla como disposición de carácter general decretada para ahora y para lo sucesivo.

Gracia especial que desea merecer el exponente para todos los que estén en condiciones de obtenerla y les convenga usar de ella.

Guadalmez (provincia de Ciudad Real) 1º de Abril de 1907=

Leandro Niño.


Secretaría particular
Don Leandro Niño
Recomienda: la adjunta instancia que suscribe, y el Sr. Ministro desea se la de el curso que corresponda
El Sr. Ministro desea que se tenga en cuenta oportunamente esta recomendación
2 de Abril de 1907
El secretario particular.
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Re: D. LEANDRO F. NIÑO, MAESTRO DE GUADALMEZ

Mensaje  camome el Sáb 20 Nov - 3:09

LA EDUCACIÓN
Órgano de la Liga “Los Amigos de la Enseñanza”
Madrid 30 de enero de 1911
Quinta época
Año XV nº 93

ALERTA
Puesto que el Real decreto de 8 de Junio respecto a la reforma de Escuelas y nuevos sueldos asignados a las mismas, se ha dado poco menos que en bases, con el fin preconcebido de oír al Magisterio primario, antes de la larga reglamentación que la misma necesita, creemos que todos los maestros interesados vienen obligados a señalar las diferencias que cada uno observa, al leer y examinar dicha reforma, con el fin de que el Sr. Salvador pueda fijarse en ellas para introducir las modificaciones que sean justas y pertinentes, antes de que llegue el día de la implantación o régimen de la misma.

El conde de Romanones, para mejor orientarse y poder legislar con mayor conocimiento de causa, convocó una Asamblea de Inspectores, a fin de que éstos le dieran los detalles que necesitaba conocer respecto a los diferentes asuntos que sometió a su consulta. Claro está que aquellos detalles habían de influir e influyeron, indudablemente, tanto en cuales debían ser las reformas que primero acometiese, como en el alcance que éstas habían de tener: pero como al legislar lo hacía con arreglo a lo que él creía y además con la premura que las circunstancias reclamaban, resulta que esas buenas resoluciones que ha enviado a la Gaceta, contienen algunos lunares que es preciso corregir antes de que varias de esas disposiciones empiecen a surtir efecto.

De ahí que para que el Sr. Salvador pueda oír también en debida forma al Magisterio primario antes de reglamentar la reforma de Escuelas y los nuevos sueldos asignados a las mismas, confiamos en que éste convocará durante las vacaciones, o poco después, otra Asamblea, pero no de Inspectores, sino de maestros en ejercicio, llevando a dicha Asamblea a tres Maestros de cada una de las diferentes categorías de Escuelas que existen en España, y citando en primer término a ella a los que desempeñan en Escuelas incompletas y de 625 pesetas, puesto que estas dos clases son las más necesitadas y las mas directamente interesadas en la reforma de referencia.

Uno de los lunares a los que antes nos hemos referido y que lo consideramos de consecuencias desastrosas para los Maestros y para la enseñanza lo vemos en la base 2ª del artículo 16, que dice: “Las Escuelas que queden vacantes en poblaciones menores de 2.000 habitantes se anunciarán con los siguientes sueldos, etc.” El preámbulo para ese decreto dice lo siguiente respecto a este artículo: “Esta escala, por lo que queda expuesto, se aplicará sólo en las Escuelas vacantes al proveerlas de nuevo; el Maestro que vaya a ellas sabe lo que ha de ganar; el que tenga mayor remuneración actualmente por efecto de esa multiplicidad de conceptos, puede continuar disfrutándolos libre y pacíficamente; de este modo considera el Ministerio que se respetan los derechos de todos y se favorece la enseñanza. De esperar es que estimulados los actuales Maestros por las nuevas dotaciones, pasarán a las vacantes dejando otras enseguida, etc.”.

Efectivamente que, como dice el Sr. Conde de Romanones, se respeten los derechos adquiridos: pero en lugar de favorecer a la enseñanza, como también dice, ésta se perjudica grandemente, perjudicando también a los Maestros en la misma proporción. Se perjudica muchísimo a la enseñanza, porque, como reconoce el preámbulo, en el momento en que se anuncien vacantes con los nuevos sueldos, acudirán a solicitarlas veinte Maestros por cada vacante; a las que queden después, acudirán otras tantos y así sucesivamente; resultando que, con ese trasiego y desbarajuste constante, sufrirá la enseñanza de un modo superlativo. Se perjudica a los Maestros en la misma proporción, porque muchos de ellos, llevan en un mismo pueblo, quince, veinte, treinta o más años; lo que prueba que ellos están conformes (y quizás con intereses creados) estándolo en iguales proporciones las autoridades, padres de familia, niños, etc., siendo naturalmente, más satisfactorios los resultados en la enseñanza, por el conocimiento que el Maestro tiene de las condiciones físicas, intelectuales y morales de cada niño; y claro es que con esa disposición, se obliga a esos Maestros a marcharse a otros pueblos en que haya vacantes, so pena de seguir indefinidamente con los actuales pueblos.

Para evitar esos grandes perjuicios y trastornos, debe aclararse la base 2ª del art. 16, aumentándole la siguiente: “También disfrutarán los nuevos sueldos todos los Maestros de cualquiera de las tres clases de población que se mencionan, sin necesidad de que la Escuela quede vacante, siempre que lo soliciten éstos de las autoridades que los expidieron el título administrativo y hagan renuncia en la solicitud de los aumentos voluntarios y demás gratificaciones o ingresos que disfruten, a excepción de la casa-habitación e indemnización de adultos, según determinan los artículos 11 y 13 de este decreto.

Con tan sencilla aclaratoria se respetan los derechos adquiridos para aquellos que estén conformes con lo que cobran actualmente, no se perjudica a la enseñanza ni a la inmensa mayoría de los Maestros en ejercicio, ni se establecen castas distintas dentro de las mismas categorías.

Y como este artículo va resultando demasiado extenso, hacemos punto final, por hoy, para continuar en otros sucesivo examinando deficiencias y proponiendo las reformas que las corrijan.

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Re: D. LEANDRO F. NIÑO, MAESTRO DE GUADALMEZ

Mensaje  camome el Sáb 20 Nov - 3:10

Artículo publicado en La Gaceta de Instrucción Pública de fecha 15/06/1900

CAMBIO DE POSTURA

Han transcurrido algunos años desde que el ilustre canonista, señor Montero Ríos, se propuso dividir en dos el Ministerio de Fomento, proyecto tan beneficioso como necesario, que no pudo implantar por verse obligado a abandonar el Ministerio, debido a desgracias de familia, según se dijo, aunque acaso influyesen también otras razones de carácter político, que nosotros desconocemos. Al fin, el pensamiento elevado de ese responsable hombre público ha sido ejercitado por el Sr. Silvela, al verificar ahora la supresión de dicho Ministerio de Fomento, creando en su lugar el de Instrucción pública y el de Agricultura, al igual que se encuentran creados en Francia y en otras varias naciones.

Es indudable que esa división ha venido a llenar una necesidad sentida hace años, y, por consiguiente, a favorecer a todas las entidades y factores que dependan de cualquiera de esos dos Ministerios, pues siendo tan múltiples y complejos los asuntos que tenían que despacharse por un solo individuo, resultaba poco menos que imposible el que pudieran ser resueltos siempre con acierto y con oportunidad.

Animado de muy buenos propósitos, parece que ha llegado al Ministerio de Instrucción pública, el Sr. García Alix, del que, por la biografía que de él han hecho los periódicos, deducimos que no puede encontrarse en su centro en ese Ministerio, puesto que su carrera y los cargos por él desempeñados hacían prever que fuese la de Gracia y Justicia la cartera que se le confiase. Nos congratulan, sin embargo, esos buenos propósitos, si bien nos tememos que, al ver los obstáculos que indudablemente se le han de presentar, flaqueen sus fuerzas y se esterilice su buena voluntad.

Parece ser que el Sr. García Alix se propone formar las bases de una nueva Ley de Instrucción pública, para presentarlas a las Cortes cuando éstas reanuden sus tareas en Noviembre próximo, por ser este señor enemigo de legislar por decreto, según ha manifestado, con el fin de no aumentar la confusión que existe con tantas y tan diferentes disposiciones como se han venido publicando respecto al particular, pero hay asuntos que, entrañando gran interés, desea el Magisterio primario verlos resueltos cuanto antes mejor, y, por consiguiente, que no se dilaten por tiempo indefinido.

Además, en vista de lo peritísimo que es el Ilmo. Sr. D. Eduardo Vicenti y Reguera en todos los asuntos relacionados con la enseñanza y con los encargadas de difundirla, en atención de las campañas que a favor de una y de otros ha sostenido desde la Dirección general de Instrucción pública, cuando desempeñó este honroso cargo, y a las que sostiene constantemente desde los escaños del Congreso y desde las columnas de la prensa profesional y política, y como quiera que la opinión pública viene señalándole hace tiempo como Ministro de Instrucción pública, el día en que se confíe el poder al partido liberal, los Mentores de la infancia creen que este señor será el que publique la ley que haya de suceder a la del inolvidable D. Claudio Moyano, teniendo presentes las conclusiones que publicó en un número de El Imparcial correspondiente al mes de Junio de 1895.

No obstante esto, si el Sr. García Alix tiene decidido propósito de formar las bases de esta ley, creemos que deben empezar por nombrar la comisión de Maestros en la forma que hemos propuesto en otras ocasiones; pues así como para hacer una ley marcial se consulta a los militares, y para una de sanidad a los Médicos, etc., del mismo modo debe consultarse al Magisterio para la Instrucción primaria.

Asegurar el pago de los exiguos haberes que disfrutan los Maestros, parece ser el asunto de que se ocupa ahora el primer Ministro de Instrucción pública, asunto que es conveniente lo resuelva en forma tal, que el caciquismo no encuentre el medio de vulnerar la disposición que publique el Sr. García Alix; deseando que este señor, ya que los sueldos son tan ínfimos, si no encuentra el medio de aumentarlos ahora al tipo que fijaba el Sr. Vicenti en El Imparcial, a que antes nos hemos referido, busque el de englobar las retribuciones al sueldo en la tercera parte de éste, así como también que, puesto de acuerdo con el Ministro de Hacienda, fije el tipo con que los Maestros deben contribuir por consumos, con arreglo al sueldo que disfruten, en aquellos pueblos que estén por repartimiento, con el fin de evitar los graves abusos que con los mismos suelen cometer la mayor parte de las Juntas repartidoras.

Para no resultar hoy demasiado difusos, terminaremos rogando que se quiten las atribuciones que el vigente Reglamento de provisión de Escuelas concede a las Juntas locales, atribuciones que jamás debieron concederse, pues no era dudoso el saber con antelación los grandes e innumerables abusos a que las mismas darían lugar, como viene denunciando la prensa todos los días, aunque lo mejor aún sería suspender todo lo legislado recientemente respecto a Escuelas Normales y provisión de las de primera enseñanza, dejando todo como estaba antes de las reformas del Sr. Gamazo, con lo que se evitarían los grandes perjuicios que están irrogando al Magisterio en general, y en particular a los Maestros sin Escuela que no tienen derechos adquiridos, como demostramos en el artículo en que pedíamos se accediese a la pretensión de los que quedaban sin Escuela en las últimas oposiciones, después de aprobados los ejercicios.

LEANDRO NIÑO
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