CRÍA DE CABALLOS DE RAZA

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CRÍA DE CABALLOS DE RAZA

Mensaje  Kafka el Jue 11 Nov - 15:17

La cría e Caballos de raza puede ser una importante salida profesional, debido al incremento que la sociedad actual el ocio, demanda de estos animales.

Los caballos los podemos clasificar:
A- Por su Temperamento:
*Caballos de Sangre Fria
Son aquellos de temperamento muy tranquilo, por lo general este tipo de caballos son de razas pesadas como el Percherón, Clydesdale, etc.
*Caballos de Sangre Tibia
Son conocidos comúnmente como "Warmblood", son razas obtenidas del resultado de la cruza de caballos de sangre fría con caballos de sangre caliente. Obteniendo de los primeros su tranquilidad y docilidad y de los segundos su agilidad y ligereza. Los más conocidos son los de origen alemán (Hanoveriano, Westfaliano, Trakener, etc.), pero existen warmbloods de otros paises (como Holanda e incluso Mexico).
*Caballos de Sangre CalienteSon caballos de temperamento alerta y nervioso. Dos de las razas caracteristicas de este tipo de caballo son el Arabe y el Pura Sangre Inglés.

Existen muchas razas de caballos a lo largo del mundo, algunas de orígenes muy antiguos como el caballo Arabe y otras con historias más recientes como en el caso del caballo mexicano denominado Azteca.

RAZAS:

El arabe

Raza Árabe

De esta raza desciende el pura sangre inglés. Es de las razas más deseables por su gracia, espíritu y vitalidad. Hoy en día es criado y exportado por todo el mundo. Esta raza es oriunda de Arabia y data de los tiempos de Mahoma. Junto con el islamismo, esta raza llegó a Egipto, al Norte de África, España, Francia, y después de las cruzadas al Norte de Europa y Gran Bretaña. El caballo árabe tiene una alzada de 14.2 a 15.1 manos. Su pelaje es fino y sedoso. El pelaje más común de los árabes es el zaino (de negro a blanco puro) junto con el bayo y castaño. La característica física principal del árabe es su cabeza altivamente sostenida y un cuello con perfil cóncavo. Tiene ojos grandes y apartados; las orejas son pequeñas y las narices son grandes y abiertas.

Es un caballo con temperamento, enorme fuerza, velocidad, robustez e inteligencia.

El Andaluz

Raza Andaluza

Este caballo fue reconocido como raza, hasta 1571, y es considerado el caballo más aristocrático. La raza es el resultado de la cruza entre caballos oriundos españoles con berberiscos y árabes orientales que trajeron los moros en el siglo VIII. Los responsables de la crianza de este caballo fueron monjes españoles y en la época de Napoleón, la raza alcanzó muy alto valor. En la actualidad este caballo es muy socorrido para las corridas de toros y espectáculos ecuestres. Cabe mencionar que es muy recordado por dos situaciones; la primera porque durante el siglo XVII y XVIII las cortes de Europa lo consideraban un caballo propio de la aristocracia, y la segunda porque su sangre formó la base para la reintroducción del caballo al continente americano (realizada por Cortés).

Su acción alta de rodilla al andar aunado a la elegancia y alto temperamento, le dán cierto grado de magnetismo. Tiene una alzada de 15 a 15.2 manos. Sus pelajes son generalmente zainos.

El Azteca

Raza Azteca

En 1969 la Casa Domecq México, a través de Don Antonio Ariza, organizó una visita de 300 charros mexicanos a España, en donde se adquirió para México un lote de caballos y yeguas de raza española, que promovió el desarrollo del caballo de esta raza en México.

Considerando la gran afición al caballo que existe en México, se inició de inmediato, por un grupo de criadores apoyados por La Casa Domecq, la cruza de esos caballos españoles con yeguas Cuarto de Milla de la Ganadería Mexicana. Las primeras crías obtenidas de esta cruza fueron denominadas por los charros Caballos de Raza Azteca, iniciándose el programa por el Sr. Manuel Herrera, Director de Escuela de Jinetes Domecq en Texcoco,Edo. de México, que ha continuado el programa hasta la fecha.

Al conocerse las buenas características de estos caballos, se constituyó en 1974 la primera Asociación de Criadores de Caballos de Raza Azteca.

La Raza Azteca, es el resultado de cruzas selectivas entre caballos de pura raza Andaluza y yeguas Cuarto de Milla. La Raza Azteca hereda del caballo Andaluz, nobleza y arrogancia, crines y colas bien pobladas, elementos que le dan gran belleza. Y de la raza Cuarto de Milla, dulzura, fortaleza y velocidad, conformando una armonía de perfecto equilibrio. Las sangres que corren por el caballo Raza Azteca, lo hacen magnífico para la charrería, también para rejoneo y para trabajos de campo y paseo. Son caballos de gran nobleza y de gran belleza.

El Cuarto de Milla

Raza Cuarto de Milla

Es de las razas americanas más antiguas, existen en la actualidad más de 1.5 millones de ejemplares. Su ascendencia proviene principalmente de caballos árabes, berberiscos y turcos que trajeron los españoles al continente en el siglo XVI, que después fueron cruzados con caballos ingleses, de los colonos blancos. Esta raza es propicia para las carreras de un cuarto de milla (de ahí su nombre). Tiene una alzada que varía entre 15.2 y 16.1 manos. Su pelaje es de cualquier color entero predominando los colorados.

Es un caballo popular entre los ganaderos, quienes lo aprecian por su velocidad e inteligencia. Hoy en día es el caballo más popular en el mundo.

Es usado para la charrería, excursiones, exposiciones, la alta escuela, el rodeo, etc.

El Hannoveriano

Raza Haannoveriano

Es uno de los caballos de silla más populares en el mundo. Es excelente para competiciones de alta escuela, saltos hípicos y para la caza. Se han criado desde el siglo XVI, y su raza se estableció en 1735. Alrededor de 200 años tuvo mucha demanda como caballo de carruaje y cabalgadura militar. Después de la Segunda guerra Mundial y por la división territorial de Alemania, caballos Trakehner alcanzaron Alemania Occidental y fueron cruzados con los Hannoverianos, produciendo un mejor caballo de silla. Poseen mucha sangre mixta ya que se han cruzado con andaluces y pura sangre. La alzada varía entre 15.3 y 17 manos y pueden ser de cualquier color entero.

Se paga un precio elevado por estos caballos por su energía, temperamento y robustez combinados con la elegancia.

El Pura Sangre

Raza Pura Sangre

A diferencia de los árabes, esta raza fue criada exclusívamente para las carreras. Es menos veloz que el árabe en distancia largas, y más rápido en las cortas. A los pura sangre se les conoce con el sinónimo de caballos de carreras. La raza pura sangre se desarrolló en Inglaterra a principios del siglo XVII. En ese tiempo existía gran popularidad por las carreras de caballos y creciente demanda por caballos más veloces que los existentes caballos británicos. Para la segunda mitad el siglo XVIII el pura sangre se criaba principalmente para carreras de una a dos millas, en las cuales resultaba invencible.

La crianza del pura sangre abarca cuatro tipos principales: corredores de carrreras de valla, carreras cortas, de caza y de silla. Es actualmente una industria internacional encabezada por Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia y Polonia. En Estados Unidos se crían los jovenes pura sangre de mayor éxito.

La alzada del pura sangre en promedio es de 16 manos. Tiene un pelaje fino y sedoso con colores en negro, alazán, colorado o bayo. Tiene grandes ojos inteligentes con una cabeza aristocrática, soportada por un cuello arqueado, espaldas fuertes y pecho amplio. Su extrema velocidad se debe a un dorso corto, poderosa grupa y magníficas piernas. Su largo y fácil andar lo hacen uno de los caballos más valiosos en el mundo.

El Appaloosa

Raza Appaloosa

Existen pinturas rupestres de hace 20,000 años que demuestran la existencia de caballos moteados. El pelaje moteado siempre ha llamado la atención del hombre. Los españoles reintrodujeron el caballo a América durante la conquista (siglo XVI). Los caballos pronto llegaron a los indios (norteamericanos) y para 1730 la población nativa del noroeste Americano dependía totalmente del caballo.

Las tribus Nez Perce y Palouse de Washington, Idaho y Oregon, se convirtieron en sofisticados caballistas. Las cabalgaduras de estas tribus eran en su mayoría de pelaje moteado provocando la envidia del resto de las tribus. Los historiadores creen que estas tribus fueron las primeras en criar caballos con características específicas; en especial la inteligencia, la velocidad y la resistencia.

Cuando llegaron los colonos blancos a la región noroeste, veían cerca del río Palouse caballos moteados montados por la tribu Palouse. De ahí proviene el nombre de caballo Palouse. Con el tiempo el nombre se degeneró en caballo Palousey o Apalousey.

Durante la guerra de Nez Perce en 1877, las tribus evadieron a la caballería de los Estados Unidos por meses gracias a los caballos Apppaloosa. Las tribus se replegaron 1,300 millas sobre terreno rugoso y difícil. Finalmente se rindieron en Montana y los caballos sobrevivientes fueron repartidos entre los soldados y algunos otros fueron a parar a manos de colonos.

No se hizo nada para preservar la especie hasta 1938, cuando un grupo de dedicados caballistas formó el Club del Caballo Appaloosa. Se creó un registro internacional de cría para la preservación y mejoramiento de esta raza. El nombre oficial de la raza se convirtió en Appaloosa.

El caballo Appaloosa es distinguido por su pelaje único. El pelaje puede ser de cualquier color siempre y cuando tenga una capa total o parcial de motas.

Es un caballo estético y con muchas habilidades. Sus características principales son la inteligencia, resistencia y velocidad.

Alojamientos e instalaciones en el ganado equino

Como en cualquier producción animal el alojamiento debe ser proyectado en función del fin que se persigue, el ganado equino no es una excepción. Habrá que tener en cuenta la categoría de los animales a albergar, presupuesto y necesidades críticas de los animales, todo ello respetando los parámetros mínimos en relación con la superficie mínima, volumen estático por cabeza, temperatura y humedad relativa y ambiental, así como la ventilación necesaria y la iluminación, niveles de polvo y de gases deletéreos.

Los caballos pueden alojarse en estabulación total o permanente, mediante el alojamiento en cuadras, existiendo muchas variaciones en función del tipo de animal y destino del mismo. Las cuadras se disponen formando una o dos filas, en este último caso suelen los animales se colocan grupa con grupa; si hay pasillo central entre las dos filas, tendrá una anchura mínima de 2’6 metros.

También se puede utilizar la estabulación libre, mediante el alojamiento en boxes donde puedan tener movimiento a voluntad y en la que el caballo cuenta con un área de ejercicio y un área de protección, en la que se incluyen el abrevadero y el comedero. Los boxes pueden estar dentro de una nave en una o dos filas, cada box tiene una puerta con dos partes, una fija y otra móvil, que permite al animal sacar la cabeza.

En la estabulación, las paredes de las cuadras o boxes deben ser acolchadas o de madera, con materiales que soporten las coces y otros impactos. Habrá que tener en cuenta la altura a la cruz y la altura total de los animales para diseñar las cuadras y boxes, alturas y anchuras de puertas, pasillos, situación y altura de bebederos y comederos, etc. La altura del fondo de los comederos y bebederos debe ser 2/3 de la altura a la cruz de los animales y los bebederos deben ser automáticos, uno para cada caballo en estabulación permanente o libre, y uno por cada 10 caballos cuando están en parques. El caudal mínimo de los bebederos será de 1’5 litros/minuto, y estarán construidos en material inoxidable, cerca de los comederos. Los comederos se fabrican básicamente de hormigón, cerámica, vitrificado o poliéster, con una anchura mínima de 45 cm, entre 60 y 100 cm de largo y una profundidad de 25 cm, sin rincones ni puntos cortantes o punzantes.

La parte delantera del box o cuadra (la más cercana a la puerta) debe ser plana y bien construida para evitar lesiones de tendones y permitir al animal levantarse mejor, mientras que la parte posterior debe tener una ligera pendiente, para mejorar la eliminación de orines hacia la rejilla, manteniéndose así la cama seca. Además, el suelo debe estar bien impermeabilizado y drenado.

Otro sistema de alojamiento es el mantenimiento de los caballos en completa libertad, muy utilizado para la explotación de yeguas de vientre en la montaña. En estos casos se cuidará igualmente de su salud, planificación y creación de pastos, suplementación alimenticia en las épocas que sea necesario, desparasitación, etc. En estos sistemas se pueden incluir zonas de refugio, generalmente construidas con madera, en los que puede haber reservas de agua y comederos para la época de suplementación alimenticia.

Aparte de los alojamientos para los animales propiamente dichos, toda explotación equina debe contar con silo o almacén para el pienso, henil, pajar y otros sistemas de almacenamiento de los alimentos de los animales y de los materiales utilizados en la cama, una zona especial para el herrado, lazareto para curas urgentes, sección de duchas y limpieza los animales, con todo el material necesario, mínimo 2 picaderos, uno cubierto y otro al aire libre, etc.

En cuanto al manejo de la especie equina, todo caballo necesita unos cuidados mínimos de limpieza e higiene corporal, que incluyan limpieza de ojos (se recomienda limpieza diaria, eliminando legañas, lagrimeos y suciedad), limpieza de ollares (diariamente y siempre después de trabajar o hacer ejercicio), limpieza del cuerpo en general (más importante en el animal estabulado que en el que se encuentra en libertad, bien con agua, mediante duchas, o en seco, con cepillos); así mismo hay que realizar una limpieza periódica de orejas, sobre todo en primavera y verano, y una limpieza de cascos, tanto a la salida de la cuadra como al regreso y siempre que se note cualquier cojera o mal apoyo.

El herrado: no es necesario en los caballos que pastan ni en las yeguas de vientre sin ejercicio. En el resto de caballos se puede iniciar al mismo tiempo que las labores de doma o ejercicio, repitiendo la operación cada 1-2 meses, en función de la forma de marcha del animal, tipo de trabajo, características del terreno y del desgaste real. Se puede herrar en frío, después de tomar las medidas utilizando la herradura que mejor va para cada animal, o en caliente, arreglando y moldeando la herradura a la medida del casco.

Cuidados de los dientes: se deben reconocer todos los dientes al menos dos veces al año en los adultos y tres o cuatro veces al año en los potros.

La cama de una cuadra o un box para un equino debe tener un grosor suficiente, ser esponjosa, cómoda y absorbente, estar seca y limpia, sin clavos o materiales punzantes y libre de parásitos y microorganismos. Los materiales más comunes que se utilizan son la paja o la viruta, serrín, cascarilla de arroz, arena, o la mezcla de varios de estos materiales. Se debe eliminar la parte más sucia o húmeda de la cama a diario, y añadir la misma cantidad que se ha eliminado, uniformándola en espesor.

Fundamentos de reproducción en ganado equino

La fertilidad de las hembras de equinos es la considerada más baja en comparación con el resto de especies domésticas.

La pubertad se inicia en la yegua con la aparición del primer celo, generalmente entre los 12 y los 15 meses de edad, es decir, en la primavera o el inicio del verano siguiente al nacimiento. El ciclo estral tiene una duración media de entre 21 y 23 días, con un celo de duración variable entre 3 y 9 días. Durante el invierno se producen períodos muy largo de anestro, lo cual no implica ausencia de ovulación.

La detección del celo es una tarea relativamente difícil y necesita de observación, pues al principio del celo los signos son muy pocos, y menos si no hay machos cerca u otras yeguas. La ovulación se produce unas 24-48 horas después de la finalización del celo, y el óvulo se mantiene fértil durante las 30 siguientes a la ovulación, por lo que se recomienda que la fecundación se produzca durante esas 30 horas, para reducir los riesgos de muerte embrionaria. Los signos del celo se hacen más patentes mientras más cerca esté la ovulación, buscando el contacto con el macho, las hembras frotan las cabezas entre sí y se produce el reflejo de inmovilidad mientras micciona, con contracciones de los labios de la vulva y a veces la aparición de un moco filante y transparente. En los sistemas de manejo actuales se realiza un control sistemático de la actividad ovárica mediante palpación y ecografía, lo que permite predecir la ovulación y determinar el momento más adecuado para realizar la cubrición, de forma que se disminuye el número de montas por celo y así se evita el agotamiento del semental.

El período de gestación tiene una duración media de 335-340 días, siendo signos característicos de la proximidad del parto la hipertrofia de la mama y la formación de un botón ceroso en el pezón. El diagnóstico de la gestación se puede realizar mediante técnicas de laboratorio (detección de gonadotropinas en suero o estrógenos en orina), aunque actualmente se utilizan la palpación rectal o la ecografía, por su precocidad y rapidez, ya que permiten el diagnóstico a los 17-21 días y a los 14-16 días, además de que son más fácilmente realizables. Una de las ventajas del diagnóstico temprano mediante ecografía es la detección de gestaciones gemelares, y proceder al aplastamiento de una de las vesículas embrionarias si no se produce la reabsorción espontánea. Si ninguna de estas soluciones es posible, y debido a que la probabilidad de nacimiento doble es mínima, lo mejor es provocar un aborto mediante administración de prostaglandinas.

Con la ecografía se observa, a partir de los 14 días postovulación, la presencia de la vesícula embrionaria que aún puede ser móvil. A los 16 días se ha implantado en la base de uno de los cuernos uterinos y hacia el día 21 se observa por primera vez la presencia del embrión. El latido cardiaco se puede detectar a partir del día 25.

En los machos la pubertad se asocia a una producción mínima de 100 millones espermatozoides, con un 10% móvil. Esto suele ocurrir hacia los 16 mese de edad, teniendo en cuenta que la motilidad de los espermatozoides está fuertemente influida por la estación, siendo máxima en primavera y mínima en invierno. Se debe examinar la capacidad reproductora de los sementales mediante toma de muestras del pene, glande y secreciones pre-eyaculatorias para descartar la existencia de enfermedades venéreas, además se realizarán examen de la aptitud de monta y del semen, controlando el volumen de eyaculado, color, cantidad de espermatozoides, % de espermatozoides móviles y % de formas anormales.

El caballo en libertad puede montar a 12 ó 15 yeguas. La monta a mano o dirigida permite un mayor control sanitario y aumentar el número de yeguas por semental hasta 40 ó 50, e incluso el doble si se practica la inseminación artificial.

La inseminación artificial como técnica de reproducción asistida en équidos se extendió en la década de los 80 por sus ventajas sanitarias y de manejo y aprovechamiento de sementales. Esta práctica permite introducir el semen dentro del tracto reproductor de la hembra en condiciones asépticas, evitando la contaminación asociada a la monta natural. Como inconvenientes se deben citar la mínima resistencia del semen del caballo a las manipulaciones, sobre todo a la congelación, lo que condiciona que la fertilidad obtenida sea relativamente baja, aunque existen marcadas diferencias individuales.

La recogida del semen se realiza mediante vagina artificial, y después de analizado se preparan dosis con un mínimo 200 millones de espermatozoides con motilidad progresiva y un volumen de 10-20 cc por dosis. Se puede conservar refrigerado o congelado; el semen refrigerado a 4ºC mantiene su capacidad fecundante durante 24-48 horas, mientras que el semen descongelado tiene una supervivencia muy corta.

Para la inseminación artificial con semen refrigerado se realiza un control del crecimiento folicular mediante palpación o ecografía, y se insemina a la yegua en días alternos desde la detección de un folículo preovulatorio hasta la ovulación. Para la práctica de la inseminación con semen congelado, y debido al poco tiempo que mantiene su capacidad fecundante, se realiza un control exhaustivo del crecimiento folicular de la yegua, inseminando entre las 12 horas anteriores y 6 horas posteriores a la ovulación.


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